Cómo aprender de usted mismo

Trabajo en el área de la Comunicación. No soy periodista, más bien me dedico a enseñar y potenciar habilidades de comunicación en las personas y lo que he aprendido al respecto, en mi experiencia, es lo mismo que dicen los expertos dedicados a la comunicación humana:

1º que nos encanta pensar que somos racionales, pero la verdad es que somos seres emocionales.

2º que una buena comunicación ayuda, no solo a expresar mejor las ideas, sino a conocer y conocernos mejor.

Pero ¿de qué hablo cuando digo “una buena comunicación”? Los lingüistas dicen que, si uno logra hacerse entender, la comunicación está haciendo su trabajo (le pido disculpas a mis colegas por la simplificación).

Yo iría un poco más allá; digamos que una buena comunicación es la que te permite ser honesto, eficaz y asertivo. 

¿Y qué tiene esto que ver con el autoconocimiento? ¡Muchísimo! A pesar de que existe un lenguaje pre-verbal que es mucho más elocuente que el verbal, los humanos aprendemos a comunicar nuestras ideas y sentimientos a través de las palabras. Es así como aprendemos a entender el mundo y, por supuesto, a nosotros mismos.

En la medida que aprendemos y enseñamos a ser honestos, a ponerle nombre a lo que nos pasa, a explicar(nos) por qué nos pasa, nos vamos conociendo mejor.

Esto necesariamente necesita de tiempo, un ratito para explorarnos y tomar conciencia de qué nos pasó, cómo nos sentimos, qué nos provocó, cómo llegué a este punto, etc., y esto se logra mirando para dentro, y mirar para dentro requiere silencio, no hay otra forma.

El mundo de hoy nos invita a mirar y vivir mirando una pantalla, hablando a través de una pantalla, conocer el mundo a través de una pantalla, y nos vamos volcando hacia fuera, generando distancia dentro de nosotros mismos, llegando al punto de dejar de conocernos.

Conversar con nosotros mismos nos permite saber qué nos gusta y qué no, cómo puedo reaccionar la próxima vez frente a un conflicto, cómo necesito que me expresen cariño, a quién quiero a mi lado y qué no estoy dispuesto a mantener cerca de mí.

Aquí surge una ruta paralela, que es el autoestima. Cuando vivimos pendiente de lo que una pantalla u otro nos dice, nuestro amor propio se supedita a lo que ese otro demanda. Cuando sé quién soy, puedo entender mi valor y no necesito cumplir expectativas ajenas.

Estoy tocando muchos temas al mismo tiempo, pero hoy me quedaré con lo primero.

Somos seres emocionales, recibimos la información desde las emociones y, después, la procesamos intelectualmente, lo que explica por qué es tan importante para nosotros cómo nos dicen las cosas más que lo dicho propiamente tal.

La próxima vez que converse con alguien, trate de observar cómo su cuerpo reacciona y expresa las emociones que surgen, cómo la forma en le están diciendo las cosas le afecta y contribuye a su emocionalidad positiva o negativamente.

Recuerde, somos seres emocionales y sensitivos e interactuamos con el mundo desde ahí, cuya experiencia luego procesamos y decodificamos en pensamientos.

Observe sus emociones y se estará conociendo a sí mismo. Póngale nombre y podrá aprender de ellas. Cuando aprenda de ellas, su autoestima hará un cambio. La forma en la que se relaciona con usted mismo repercutirá directamente en su relación con los demás.